lunes, 25 de septiembre de 2017

LIME SPIDERS: "BEETHOVENS FIST" 1990


Los magníficos LIME SPIDERS tuvieron una reputación más que estimable en los años ochenta por las áridas tierras de Australia, país entregado al Rock sudoroso y al Punk Rock abrochado al corsé de los Blue Öyster Cult y de los Stooges de Iggy, puesto en escena en las postrimerías de los setenta por Radio Birdman, The Saints y continuado en los ochenta por estos Lime Spiders entre otros.

Ungidos en Garaje Rock pasado de rosca fueron labrando su reputación a golpe de single y Ep, en sus conciertos siempre daban más de lo que eran y les sirvió como trampolín para que un sello potente como "Virgin" les sumase a su nómina. Entre medias habían asolado las radios "indepes" y universitarias de Australia con el explosivo single "Out Of Time" y publicado "Weirdo Libido" para la banda sonora de la peli autóctona "El Jovencito Einstein" (1988) que incluso llegó a pasarse por este país.

En el 87 publicaban el sudoroso debut en largo "Cave Comes Alive" y un año después el trepidante "Volatile". Se trataba de dos estimables trabajos de Garaje Punk bañado en proto Heavy Metal con guitarras más que ácidas y la estimable y bronca voz de Mick Blood haciendo sangre como indica su apellido. Pero lo mejor estaba por llegar...

Al menos en cuanto a la calidad de las canciones que no a la venta de discos que siguió siendo sino paupérrima bastante por debajo de lo que un sello grande busca. Precisamente la producción de un por aquel entonces joven Kevin Shirley, más una mezcla en Los Ángeles de Michael Brauer buscaban ese sonido que introdujese al cuarteto con fuerza en los USA.


Las canciones esta vez sí encuetran una coherencia sónica que los Hoodoo Gurus compatriotas de los Lime Spiders habían logrado casi desde el principio, y hay fragmentos despedidos de los surcos de los Gurus en los dos temas que abren cada cara de este "Beethovens Fist", las fulgurantes y "comerciales" "Scene Of The Crime" y "This Time", donde el orden está en las guitarras rockeras y firmes pero sin desmadre y en la voz de Blood bien sujeta a cincha.

Por supuesto que el sonido rockero descarriado que practicaban no queda en el olvido pero si pasa a un segundo plano representado por "Silent Partner", la violenta "Old Dog New Tricks" o el único single que "Virgin" tuvo a bien publicarles los muy miseros ("Cherry Red") todos ellos duras muestras del Rock pesado de los Lime Spiders pero con una producción más acorde al Pop Rock o al Power Pop que al Rock duro.

Aunque Rock duro también habita en los surcos del disco, la altamente sexual "Real Thing" suena como a un híbrido de los Cult de "Electric" y el Iggy Pop de la década de los ochenta entre la nueva sabia de Circus Of Power o los Throbs con el aliño de unos New York Dolls. Habemus temazo pues.

Comentaba en su momento uno de los componentes de la banda que la producción del disco era el lastre que hundió las expectativas de la banda por alcanzar cotas más altas, divergencias sobre el camino a seguir deslizándose sobre el terreno underground o sobre derroteros más comerciales terminaron por agotar a una banda sin demasiadas aspiraciones ante la falta de promoción de este magnífico y peleón disco rockero que si no conoces queda presentado en esta reseña.


lunes, 18 de septiembre de 2017

CHEAP TRICK: "IN COLOR" 1977


Cuarenta añazos ha cumplido esta semana este relevante disco, el segundo de una larga e irregular trayectoria la de Cheap Trick que ha sido sublime en unos cuantos casos como en la de este "In Color". Actualmente la banda sigue grabando buenos discos como en los viejísimos tiempos en los que un "Hello There" para ellos era como salir a la calle y dar los buenos días para cualquier mortal de nuestra especie.

En  el 77 rodeados de la fiebre Punk que asola USA y Reino Unido principalmente, los pupilos del extravagante y extrovertido Rick Nielsen que ya han sido bendecidos por Joe Ramone,  freirán los sesos de los incautos que tengan la suerte de padecerles en directo. En el  estudio la rabia es más contenida que en el debut Glitter Rockero producido por Jack Douglas, ahora el Power Pop se le sube a las barbas al Hard Rock, aunque Nielsen reniege de ese adjetivo, "Downed" entonces es una canción Pop y aquí no ha pasado nada.

En realidad si que ha pasado, "Downed"  brilla desde sus primeros acordes como esa gema caribeña vista desde la superficie del agua. Uno se sumerge en ella buscando la melodía pluscuamperfecta, el estribillo super cinco estrellas y vaya que si lo encuentra. Robin Zander es el hombre que le ha dado ese brillo tan característico.

¿Seguimos? En realidad retrocedamos...
¿Big Eyes? Recuperando el tono más Glam rockero del debut con un rock and roll de manual, su riff es terco y cabezudo, el estribillo estrambótico, no es la única extravagancia de la banda en su carrera discográfica, me viene a la mente "Auf Wiedersehen" sin ir más lejos.


Luego llega un clásico, "I Want You Want Me". En Japón aman esta canción. Yo no soy japo, pero puedo entender esa comunión con un tema Pop sublime en el cual las guitarras tosen acordes armoniosos entorno a un estribillo fabuloso con el estigma del número 1 en la frente.

"You´re All Talk" es nervio puro y "Oh Caroline" la vuelta de tuerca al Pop que los amados Kinks de los hermanos Davies inventaron después de crear Rock Duro con "You Really Got Me" y su reverso tenebroso "All Day All Of The Night".

La sencillez en la música de los de Rockford se torna sublime en "Clock Strikes Ten", o como el Rock and Roll inventado por Gene Vincent y Berry penetra en nuestra espina dorsal poseyéndonos como Zombies entregados a la causa rockera, arrojados a los infaustos riffs duros de la guitarra de Nielsen y al ritmo trepanador de Carlos y Petersson.

"Southern Girls" es el sueño americano echo canción y "Come On Come On" otro órdago a la grande power popero, ambas tienen a Zander como azucarillo a la mala leche que la banda se gasta en el fondo de su ser. Con la centelleante "So Good To See You" se cierra un magnífico segundo álbum, parte importante de las calientes noches del Budokan que estaban rojas en un poniente que ya se vislumbraba.




viernes, 8 de septiembre de 2017

STEPPENWOLF: "MONSTER" 1969


"Monster" es una epifanía de los sonidos que pululaban entre el púrpura de la vestimenta hippy y del ácido en su momento álgido. "Monterey", "Woodstock" subidos a lomos de las guitarras de Larry Byrom, músico que llegó para dar un plús sónico al cuarto álbum de la banda de Ontario afincada en California. El músico que lo será de Neil Young o de la banda de Peter Frampton hace un trabajo Kaleidoscópico durante las siete canciones de "Monster".

El tema título con sus más de nueve minutos planea a media altura psicodélica; por debajo de los artefactos creados por los Byrds que lo hacían a ocho millas de altura o de los Greateful Dead que iban lanzados directamente a la exósfera. John Kay, el tipo que puso voz cazallera al himno motero por excelencia, luce tipo en "Monster" (tema) , pero su aportación no se detiene aquí. La letra es pura política y puro Viet-Nam, estamos en el 69 amigos y el mundo es una puta caldera.

"Draft Resister" y "Power Play" también caldean el ambiente de un disco que se mueve inquieto cercano al incipiente y nerviatico Rock Duro del 69, todavía unido al Blues Rock por el cordón umbilical y para el que Steppenwolf utilizan sus artes de siempre, con el casi omnipresente órgano de Goldie McJohn y unas guitarras ácidas, ásperas que echan pulsos entre efectos de wah wah al rítmo caluroso del bajo y batería. 


"Move Over" es el tema más popular del álbum y única aportación al mítico recopilatorio del 71 "Gold: Their Great Hits". Un Rock Duro marchosón y fogoso que te gana por los riffs, la voz de Kay y el teclado humeante de McJohn.

Con "FaG" llega el Blues, se trata de un instrumental entretenido pero que no quita el hipo, compuesto por teclista, bajista y guitarrista respectivamente.
Mejor "What Would You Do (If I Did That To You)", donde el Blues Rock y el Soul se funden en un Rock rudo dulcificado por unos coros con muchísimo feeling. 

El final llega con "From Here To There Eventually", los treinta y dos minutos de "Monster" se consumen  como una vela que llega hasta el final saboreando un Rock ácido costa oeste total con unas guitarras muy precisas, unas voces muy bien puestas dentro de un ambiente puramente Psych, el que se desacía en tu lengua a finales del 69.

Artimus Alistair Babayôbski